A esta sesión asisten Diana, Johana y Rosalía. Las tres comparten la ilusión de haberese formado como grupo y de materializar su sueño de negocio, y más allá de eso, de espacio común. Este proyecto es mucho más que una fuente de ingresos. Abordamos los miedos de cada una de ellas sobre montar la cooperativa. Hay miedo a perder el trabajo actual por otro que no saben si va a funcionar. Hay un peso grande de la gran dificultad de años luchando para tener un trabajo y poder salir adelante en este país. Hay frustración por estar liderando el proceso, con mucha energía y reconocimiento del grupo, pero con la frustación de no poder ser parte por cuestiones de papeles, y no poder ser parte de ese motor de avance, a pesar de tener la energía para hacerlo. Se siente falta de comunicación, de respuesta de las compañeras, que tardan en contestar. Hay diferentes ritmos que son leídos como desinterés, pero que al compartir las razones, aparecen los miedos a emprender, a la incertidumbre económica, y a volver a la casilla de salida. Se valora respetar eses ritmos, ir más lentas, atender eses miedos y buscar alternativas para seguir con ese camino pero de una forma que haga sentir más seguras a las socias. Se hacen varias rondas para que todas puedan expresarse, y hay reconocimiento y apoyo de las unas a las otras. El Plan de Viabilidad también tendrá en cuenta opciones que hagan más vivible el proceso para las mujeres que son parte de el y las condiciones específicas que atraviesan. Una tesorería y visión a medio y largo plazo, y un diseño en fases del emprendimiento para poder ir testando el negocio, sin tener que abandonarlo todo con un riesgo demasiado alto. Importante también la comunicación, formal o casual, poder decir lo que dá miedo, lo que frustra, lo que emociona, y entender que puede haber diferenes niveles de compromiso, que hay que tener en cuenta para diseñar el proyecto, los tiempos, y la distribución de tareas. Apoyo para trabajar el liderazgo también puede ser útil.